Estuve a un segundo de cometer una locura. Una locura cuyas consecuencias podrían ser devastadoramente buenas o devastadoramente malas. Sin intermedios, sin grises. Sin embargo, esta vez ganó la cordura. Me gustaría leer los signos del tiempo y saber cuáles serían los verdaderos alcances de ambas posibilidades y poder observar ambas antes de actuar. Tomar un decisión basada en elementos racionales y objetivos. Sin embargo, no tengo el poder de leer signos, no tengo el secreto de la alquimia de los segundos.
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