El agua corre afuera como una cascada sobre mi techo
mal momento para pensar o ser
cuando sólo quiero mojarme con la lluvia
y desaparecer
fundirme con la respiración del mundo
perderme entre las hojas pútridas
ser suelo, ser tierra, ser arena
que un perro callejero muerda mis partículas
cuando mis cenizas se vuelquen sobre un hueso roído
que mi aliento no sea sino un recuerdo
una caricia esparcida a las ramas de un álamo
alto y delgado
La lluvia cae y oigo el palpitar de la tierra
oigo los insectos y los siento rascar con sus patas
sus minúsculas patitas sigilosas que suben
por las cortinas de mi cuarto y afuera el viento sopla
y los árboles se mecen
-ir y venir, ir y venir, ir y venir-
y ya no recuerdo quién soy
y mi nombre es una sombra que traspasó el umbral
de algunas mentes
y esas mentes pronto ya no estarán
y serán cenizas como yo
cuando nos unamos en la danza eterna de la vida
que es morir y nacer en millones de formas
en otras criaturas
en frágiles existencias tan efímeras como
una gota de agua en un fuego abrasador.
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