jueves, 9 de febrero de 2012

Grito inhumano

Hoy tengo ganas de quebrarle la cabeza al mundo y lanzarla al infinito, flotando sobre su propia puta órbita elíptica. Después, al cuerpo descabezado le sacaría los miembros uno por uno mientras su sangrecita infantil escurre por sus heridas. Luego, suavemente sacaría unas tijeras y le abriría huecos al mundo, y dentro de esos huecos echaría a toda la puta humanidad deshumanizada, como la mía, uno por uno a todos los malévolos sin corazón que me tienen hasta las pelotas que no tengo con su mierda. Después taparía los agujeros con sal y tierra y lo dejaría reposar para que cicatrizaran a ver si es que la humanidad resucita igual que el disque Dios, a ver si es tan verdad el cuentecito ese, el pequeño mito que irguieron para sentirse menos miserables y solos, porque sí, estamos todos solos, cualquier día hasta la vida te abandona y ahí queda tu cuerpo húmedo pudriéndose, y luego se seca y se hace arena. Ahí es cuando quiero mirar a la humanidad enorgulleciéndose de sí misma: cuando se la coman los gusanos y la conviertan en arena.

Despotricando II


Ridícula ambición es mi tema de hoy. Todos hemos tenido es@ compañer@ de colegio, universidad o trabajo que es extremadamente chupa pene*. Se la chupa al profesor de turno, se la chupa al jefe, se la chupa a sus compañeros, etc. Mi problema no es que existan tales personajes, sino que mi duda existencial radica en el por qué. ¿Qué tipo de sociedad es la que provoca el surgimiento de seres de esa grotesca naturaleza? Porque seamos honestos: Si tú trabajas once horas al día (a las ocho reglamentarias sumo las dos o tres horas diarias en locomoción, obviamente) por un sueldo que apenas te alcanza para comprar el pan y la leche de los broca cochis* en un trabajo alienante y asfixiante que no te deja tiempo para nada más que ver por dos horas diarias a tu familia -y aquí es donde mis cables neuronales no encuentran la solución al problema- ¿por qué chupársela al hijo de puta responsable de tu miseria? Ok, yo entiendo que la necesidad tiene cara de hereje y blá. Pero una persona normal realizaría su trabajo y listo. Pero no, los chupa pene sienten la imperiosa necesidad de servir como todos los demás esclavos al amo, y además hacerles favores sexuales, metafóricamente hablando. Si no es por dinero, si no es por un ascenso en el trabajo, porque esas cosas sólo pasan en las películas, es por algo más: mi teoría es que tienen una natural predilección por los juegos sexuales masoquistas y como sus lind@s espos@s no l@s golpean entre las sábanas, deciden entregarse doblemente al sádico que los explota día a día, hora tras hora en los trabajos y además entregarles su dignidad. Bueno, desde mi trono virtual de desagradable superioridad intelectual le digo a usted, señor o señora chupa pene, que está haciendo el ridículo. No está impresionando a nadie y no está ganando simpatías. Además quiero agregar que si usted es uno de ellos y llegó a este blog por error mientras buscada fotos de su amado amo sexual, mejor váyase, porque yo no tengo poder y soy pobre como una rata. Y además me dan asco los esclavos que se venden a otros esclavos. 

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GLOSARIO 

Quiero pedir perdón a mis lectores extranjeros por el lenguaje de este puteo. Por eso mismo y como soy consciente explicaré algunos términos: 

*Chupa penepersona que realiza fellatio. En norma inculta/informal en Chile de usa para definir a una persona que adula a otros con más poder y/o dinero con fines desconocidos. En realidad nosotros usamos la frase chupa pico, pero la consideré demasiado vulgar y no está presente en mi vocabulario personal, por eso fue descartada. 

*Broca cochi: En la jerga popular del COA (antiguamente código carcelario) se tiende a invertir las palabras o frases, por ejemplo en vez de decir viento se dirá to-vien. Así entonces, tenemos la frase cabro chico que se usa para referirse a niños o niñas pequeñas, e invertida es broca cochi. Maravillosa construcción lingüística que debemos agradecer a los delincuentes nacionales y que han convertido en una práctica extendida incluso más allá de las paredes frías y húmedas de las mazmorras. 

*Blá: Término que acuño dentro de mi vocabulario personal cuando me da flojera enumerar cosas y terminarlas con el siempre correcto y culto/formal "etcétera". 

*@: Género lingüístico indeterminado. 

Oye...ñeñeñeñe


Las flores se abren cada mañana a tu paso
sólo para saludar a tus ojos de miel
de ellos quieren el néctar y no la hiel
¿les negarás el placer acaso?

No llores ni te des por vencida 
por quien no entiende de amores
guárdate mejor muy adentro esos dolores
y mira a las rosas sonreír mientras te dan la bienvenida. 

The beauty of pollination

Esta es mi teoría de hoy: Los humanos somos seres tan extraños y estamos tan perdidos que vivimos mendigando pequeñas dosis diarias de Belleza. Algunos la buscan en las magníficas tetas de alguna mujer de la TV, otros la buscan en música cada vez más rara, otros en museos donde se repite siempre la misma tónica (esto da para otra de mis teorías, que ya presenté en este blog hace mucho, mucho tiempo) y otros la buscamos hundiéndonos en la desesperación, en la angustia de saber que está tan cerca y tan lejos a la vez: La Naturaleza, la madre, la Pachamama, la Ñuke mapu que estando tan cerca y en cada uno de nosotros, tan tan cerca está que no la podemos ni queremos ver ni tocar ni sentir porque luchamos constantemente como individuos y como civilización por separarnos de ella. Este intento de escisión es, sin embargo, así mismo como desesperado, inútil, porque al final de nuestras vidas de ideas, de profundos dolores, ambiciones y anhelos, volvemos a ella y todos nuestros logros se convierten en arena, luego en rocas, luego en insectos y finalmente en las partículas del aire que ingresan a un nuevo ser. Esta es mi dosis del día. Ahí es donde espero descansar cuando mi cuerpo deje de existir.



Buonarroti

He crecido observando la obra de Miguel Ángel Buonarroti (quizá lo conozcas de una de las estrellas de la fama de la Avenida Renacimiento, esquina Hombre Universal), gracias a mi adorado abuelo materno. He leído mucho sobre su vida y cada vez que lo hago me encuentro con un hombre obsesivo, apasionado y atado a un destino trágico. Un hombre que se propuso la  monumental tarea de trascender su ego y dejar un legado de belleza, equilibrio y armonía, pero que también logró plasmar en sus obras la naturaleza trágica de su propio espíritu- la llamada Terribilitá, descrita como el rasgo de ira y fortaleza expresada en sus personajes.  La cólera, la increíble fuerza y las miradas furiosas de sus personajes transmiten las propias pasiones contenidas de este temperamental artista. 


Como dato curioso les diré que este artista se consideraba a sí mismo un escultor y defendía con férrea pasión esa profesión, generando una gran rivalidad con un tal Leonardo Da Vinci (no creo que hayan oído de él), al que trataba de "mujercita", porque la pintura al óleo para Miguel Ángel era tarea de amas de casa y mujeres jóvenes, y como saben a Leonardo le tomó más de cuatro años pintar ese famoso cuadro que mide 77 cms de alto y 53 cms de ancho (Gioconda) incluso con el apoyo de todo un séquito de ayudantes. Por su parte, Miguel Ángel, tozudo como era, se negó tajantemente a recibir cualquier tipo de ayuda en la realización de la pintura que cubriría la bóveda de la Capilla Sixtina, y durante cuatro años luchó contra la gravedad, sus deseos de huir y contra la porfía del papa que le exigió realizar tal tarea contra su voluntad. Así fue que cubrió un techo de unos cuarenta por veinte metros aproximadamente con una obra sobrecogedora y única en la historia de la humanidad. Nótese y repito: esta monumental obra fue realizada contra su voluntad. 


Migual Ángel era un ser solitario y huraño que cuando encontraba la pieza de mármol perfecta para su siguiente proyecto se encerraba en su galpón durante días, semanas y meses apenas con lo necesario para sobrevivir y esculpía sin parar, hasta el punto de terminar flaco y enfermo después. Odiaba su figura, su nariz quebrada y su fealdad. Amaba al arte y a la belleza. Amaba la filosofía y la poesía. Aunque sea difícil de creer, este hombre salvaje y complicado vivió en el palacio de Lorenzo de Medicci, el Magnífico, bajo la tutela de los más importantes filósofos, artistas y maestros de su época. El arte supo en él tener una fuerza y potencia que difícilmente puede ser comparada con la de cualquier otro artista, principalmente   porque además de la perfección técnica se expresa la furia, la cólera y el signo de un alma trágica que quiso dejar un legado más grande que su propio nombre. 
Pensar me hace doler el estómago. Odio las ideas. Conectarse con los sentidos es siempre tan dulce, acogedor y real; conectarse con la matriz, el origen, y lo único verdadero que tenemos.

Viajes

Durante mi vida he viajado lo suficiente para conocer hermosos y variados parajes, pero de todos ellos en sólo dos dejé parte de mi alma atada a sus piedras y a sus aguas. El primero, Isla de Pascua. Lo conocí cuando estaba apenas en los inicios de mi tardía adolescencia: tenía un alma romántica y voluble, dispuesta a perderse en las pasiones fácilmente porque todavía no conocía el miedo ni la traición. Recuerdo como si fuera hoy el primer paso que di fuera del avión; al bajar las escaleras una ráfaga de viento húmedo y caluroso me golpeó el rostro y sentí una electricidad recorrer mi cuerpo -pudo ser mi emoción ante la posiblidad de conocer este lugar tan lejano y misterioso, o algo que la razón simplemente no puede explicar. Después de ser saludados por nuestros anfitriones y haber recibido nuestros collares de flores ingresamos al aeropuerto. Adentro sentí una mirada penetrante que me observaba entre la gente, una niña un poco mayor que yo, de piel oscura y pelo ondulado quemado por el sol y el agua salada. Su mirada persistente y curiosa no abandonó la mía hasta que salimos del lugar. Recuerdo mis ojos curiosos recorriendo cada paisaje, mi nariz atrapando todos los aromas nuevos e irrepetibles, mi piel descubriendo sensaciones nuevas e inexplicables. Al segundo día fue a jugar con unos niños que hablaban afuera de la casa donde yo me alojaba y ahí estaba ella de nuevo, y otra vez su mirada atenta seguía todos mis movimientos. A partir de ese día nos juntamos a cierta hora de la tarde y cada vez se nos unían más niños en nuestras andanzas infantiles. Nunca supe su nombre, pero recuerdo su mirada intensa, su piel y su forma de hablar que para mí, en ese entonces, constituían todo un mundo nuevo y único. Ahora, después de tantos años pienso en ella con nostalgia, la amistad que dejé y las cosas que aprendí gracias a ella y sus amigos. ¿Qué será de ella ahora? ¿para ella habrá habido muchas como yo, personas que llegan y se van después de un mes? Ahí dejé una parte de mi alma, entre las cosas que hablamos, entre nuestras miradas curiosas, entre nuestra ingenua amistad infantil y en el descubrimiento de distintas fronteras, culturas e infinitas posibilidades.  


El segundo lugar es el Cajón del Maipo. Este lugar está aproximadamente a una hora y media de mi casa. No recuerdo la primera vez que lo visité -que han sido varias-, pero recuerdo la última. Este verano, en una de mis aventuras por el mundo virtual leí sobre una lugar llamado Refugio Plantat, una casa de piedra que está a los pies del Volcán San José, abierta para todo montañista que desee ocuparla para protegerse de la nieve, el viento y el frío. Para llegar ahí hace falta realizar una caminata de seis horas -para aficionados como yo, al menos. Con un primo y una amiga organizamos el viaje al que luego se unirían otros miembros de mi familia; en suma fuimos cinco. El viaje en bus es arduo; después de llegar al final de la carretera del Cajón del Maipo, en San Gabriel se inicia un camino de piedras en subida: tus oídos se tapan, te mareas y el calor se siente cada vez más intenso. Al llegar a la localidad Baños Morales -que su mayor atractivo es tener unas piscinas termales de barro y una paisaje de ensueño entre las montañas- se iniciaba la caminata. Preparamos nuestras mochilas, nuestras escasas botellas de agua y nuestras barras de cereal. Comenzamos a subir una montaña impresionante, cargando nuestras mochilas de veinticinco kilogramos, y poco a poco íbamos dejando atrás las escasas viviendas que quedaban hacia el final de aquel villorrio. Al adentrarnos en la montaña el paisaje se convertía cada vez más en piedras y riscos de rocas agrietadas, y abajo el imponente río Maipo abría sus cauces a fuerza de un raudal de piedras y agua incontrolable. El paisaje es tan imponente que todas tus preocupaciones desaparecen al instante; todo lo que consideras importante estando en la ciudad se difumina con cada ráfaga de viento frío, cada vez más cerca de las nieves eternas. De pronto llegamos a una grieta monstruosa que nos cortaba el camino. No sabíamos qué hacer. Enviamos a mi primo a subir sin su mochila para ver si podía encontrar un camino alternativo y mientras él estaba allá arriba vimos pasar a tres excursionistas montando caballos, muy a lo lejos. Les gritamos y les hicimos señas y no hubo respuesta. Finalmente mi primo volvió y nos dijo lo que ya habíamos descubierto, que había un camino más arriba, y así fue que comenzamos a caminar otra vez, esta vez cuesta arriba. Esa noche la pasamos acampando en un valle de arena que encontramos justo antes del anochecer,en medio de cuatro montañas imponentes; al lado había una cascada de aguas turbias, pero lo más importante es que eran bebestibles. Al día siguiente reanudamos la marcha y después de caminar por muros rocosos y secos de piedra nos sentamos a descansar. Mientras mis compañeros de viaje conversaban me puse de pie silenciosamente y reanudé la marcha. Caminé, caminé y caminé durante media hora sin parar hasta que llegué: un valle de un intenso verde, lleno de flores y pequeños riachuelos de aguas cristalinas se abrió ante mi vista, y al fondo de él, coronándolo el majestuoso Volcán San José. El Valle de la Engorda, se llama. Me tendí de espaldas en el suave y húmedo colchón de pasto, con mi cabeza apoyada en mi mochila, y observé. Lágrimas de emoción se juntaron en mis ojos, maravillada ante tanta belleza que se puede encontrar tan cerca de la asquerosa ciudad. El viento era intenso, frío y refrescante. Los colores vibrantes. El paisaje inigualable. Descansé en esa posición durante media hora hasta que escuché que a lo lejos gritaban mi nombre. Pasamos la noche acampando en ese valle y nos olvidamos del refugio. La cordillera hace que te des cuenta de lo pequeños que somos, y de lo frágiles e ínfimas que son nuestras existencias. Nada puede ser lo mismo para un alma sensible después de perderse en la inmensidad y soledad de la Cordillera de los Andes. Ahí, atada a las rocas de las fogatas de nuestros campamentos, se encuentra la otra mitad de mi alma. Por eso volveremos este año y todas las veces que sea posible. 

Reflexiones

Hoy estaba pensando que la mayoría de las personas que se creen originales o tienen un ego demasiado grande, o una cultura demasiado pequeña. Creo que es bueno tener una instrucción lo suficientemente amplia para reconocer a tus influencias y darles el crédito que merecen.

Despotricando

              ¡Maldita, maldita, puta y reputa universidad! ¡Te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio!
Estúpida gente, me cago en sus sistemas que quieren prolongar hasta que se quemen y se hundan en sus propias cenizas putrefactas. ¡Qué mierda pretenden! Tengo tanta rabia con sus sistemas asquerosos, mientras todos se acomodan y tratan de encontrar su lugar dentro de ellos yo lo único que quiero es que les caiga un rayo y se quemen todas las universidades y todos las escuelas. Que los profesores se queden mudos, porque nada de lo que puedan enseñar sirve para nada. De verdad, piensa que en el día te morirás todo lo que aprendiste, lo que peleaste por ideas, todas tus queridas y apreciadas ideas se van a hundir y desaparecer con cada insecto y lombriz que consuma alguna partícula de tu cuerpo. Por eso peleamos, por eso luchamos, para eso trabajamos, para eso ganamos dinero, para eso enunciamos nuestros profundos e inteligentes discursos. Sonará esto como una carta extremadamente pesimista, pero es verdad. Aunque a los religiosos les duela y los optimistas la lean con cara de tristeza, doliéndose por el pobre ser que escribió estas líneas. No importa. Es la verdad. Nacemos con una fecha escrita en la frente: no la podemos ver, nadie la puede ver, pero ahí está. Por eso se preocupan los ilusos de conseguir cosas, construir edificios cada vez más resistentes, desde el término de la época de las cavernas así ha sido, para prolongar sus vidas y protegerse del viento inclemente, de la lluvia que todo lo roe, que todo lo erosiona; luego forman familias, pequeños círculos de autoprotección donde conocen el amor, la compañía y también el dolor. Pero nada, nada nos aleja de nuestro destino escrito sobre nuestras frentes. Por eso es que me molesta tanto tener que haber perdido tantos años: de mis veinticinco años de vida llevo veintitrés encerrada en salas escuchando a adultos tristes traspasarme la herencia cultural de mis antepasados, pero nada de lo que ahí he aprendido me ha enseñado cómo vivir mejor, cómo ser feliz y cómo hacer felices a los que me rodean. Ningún profesor arrogante me ha enseñado mejor que el Quijote, que una fotografía de algún paraje lejano y desconocido, que alguna pintura del Renacimiento, que alguna canción inspiradora o que alguna escultura de Miguel Angel. Me encantaría alguna vez poder volar lejos de estas paredes y encontrar el mundo que sé que me espera ahí afuera: olores, texturas, sabores, miradas, sonidos; todas sensaciones que aquí dentro no puedo encontrar ni a través de esta pantalla que me las acerca externamente, mientras me limita a experimentarlas sólo de manera indirecta. Quiero por fin salir de este inquietante encierro autoimpuesto para encontrar allá afuera lo que aquí me es negado, porque de otra manera mi vida está condenada a convertirse en una más de esas miles que esperan que la fecha escrita en sus frentes expire sentados en pesados escritorios, en oscuras salas de clases, en sórdidos hospitales húmedos o encerrados en su alienación creyendo que las mejores cosas de la vida se pueden comprar.

Historia-Colegio

Historia de cómo odié el colegio

Sentarse quietecito y callado como una roca
mientras afuera el viento azotaba las hojas de los árboles
derecho de pie, también, en una fila estrecha
mientras el agua fluía alborotada por el río
Cinco años de vida apenas
-quieres gritar, saltar y caer
quieres llorar, reír y sentir el pasto bajo tus pies-
                                                                            pero no
ahí te tienen vestido como un triste marino sin olas
con los dedos apretados entre los cordones de tus zapatos
y el tiempo avanzaba con su rapidez que no olvida ni perdona

Mi madre luchó como un héroe por convertirme
sin embargo nunca entendí física alguna
sino la de las luces nocturnas en las estrellas
La matemática eran signos extraños como los de mis sueños
                                              [o como los que los maestros me hacían anotar
Mis manos nunca fueron manos de niña
tenía durezas y cicatrices de mis excursiones por la tierra
mis amigos eran los perros de las calles
no las niñas ocupadas con sus aburridas muñecas


Tendida de espalda al suelo
                                            con mis manos extendidas
                                                                                   hacia las nubes
entendí los secretos del universo 
disfrutar hasta el momento de tu último aliento
                                           [no en aulas serias y graves donde queman tu espíritu
                                                                   a fuerza de miradas duras y palabras secas

Ahora han pasado años
¿Qué me quedó de la escuela?

Después de la guerra (2)


DESPUÉS DE LA GUERRA

Ahí, tendido bajo el arco de la muerte, 
se tiende el ancestral esqueleto de un ser humano 
  secándose y hundiéndose en el arenal;
lo rodean espinas de un antiguo rosal 
que ya no da flores
por estar cubierto del polvo 
                                           de la última guerra.

¡Ah! Los dioses no escucharon sus últimos ruegos 
cuando el mundo estalló en la cólera,
cuando el fuego de la ira de Aquiles 
mató la última virtud en el último hombre.
En el día final oyó por primera vez el susurro del aire
y la voz primordial le indicó la senda
pero él, sordo y ciego, siguió su camino infernal 
hacia la autodestrucción.

Ahí abandonados están ahora los hijos de Marte
 sufriendo sus heridas rojas de sangre fresca,
llorando  las cicatrices imborrables marcadas en su piel, 
las lacerantes punzadas del puñal 
que el padre enterró en la carne virgen del hijo
en favor de una lucha 
                                                  impropia e injustificada.

¿Hubo amor alguna vez? 
¿Qué pasó con las palabras?
¿Morirías por ellas? 
¿Te dejarías crucificar por oír una vez más 
                                                    una voz de esperanza?

¡Oh, la sangre corre río abajo! 
El mar se mece teñido de muerte:
es el ataúd de la vida que se sacrificó.
Ahora se escucha un grito seco
                                                                            a lo lejos: 
son los amigos muertos,
el hijo sacrificado sobre la roca de la última redención.
Si tu Dios te ordena matar, ¿obedecerás?
Si tu espíritu murió hace siglos, ¿rezarás?
¡Qué importa si hay un infierno después del infierno!
!El paraíso no es para los héroes!

El viaje se hizo más largo que lo prometido
 queríamos salvar la ciudad 
                             y ella se quemó
                                                                      con nosotros adentro.


(versión retocada)

ALGO

 Tengo que decir dos cosas importantes: primero, yo no soy como tú. Yo no me creo inteligente, no me creo un santo, no me creo salvador del mundo, no me creo mesías, político, revolucionario...La única cosa que creo que soy es que soy un ser humano completamente incoherente, absurdo, perdido y adolorido como la mayoría. Sólo tuve el infortunio de caer entre un montón de personas que creen que lo saben todo y que tienen una respuesta ingeniosa o inteligente para cada cosa que tú pienses y que se te ocurra, aunque sea por accidente, enunciar. Es abrumador.

        Segundo, entre las pocas cosas que creo firmemente está que así como yo soy incoherente e ignorante, creo que tú también lo eres. Sí, lo digo sin miedo a equivocarme porque cada vez que inhalo aire en mis pulmones siento algo que tú no puedes sentir. El aire helándome el pecho por las mañanas me duele de una manera que tú nunca podrás comprender ni aprender en ningún libro, ni en ningún grupo elitista de pseudointelectuales, ni en ninguna barra de fútbol, ni en ningún bar ahogando tus penas en ajenjo. Es así como te digo que tú nunca podrás entrar en mis zapatos para comprender mis emociones más de lo que yo te pueda querer informar, y es ahí, en ese pequeño y oscuro rincón entre mis cejas y mi nuca, donde se encuentra mi libertad.

       Esta es mi manera de liberarme de todo tipo de discusión en el que quieras enfrascarme. Nunca voy a ser lo suficientemente inteligente, ingenioso o erudito como para intercambiar contigo más de dos frases. Nunca voy a intentar cambiar tus ideas sobre la revolución. Nunca voy a mirarte pensando que eres un idiota por pensar de esa u otra manera. Simplemente no me interesa lo que pienses. 

      Por otra parte está lo que una persona pueda sentir y enseñarme de sí misma. Eso es lo único que me interesa de verdad. Me parece que las personalidades más fascinantes son aquellas que se desenvuelven entre el misterio y la inocencia. Son difíciles de comprender para los simples mortales, pero para los observadores y atentos ojos de un vigía está clara su naturaleza ingenuamente apasionada e innatamente libre. Ahí está la verdadera magia de la vida, en las personas genuinas e intensamente bellas de alma. ¡Qué me importa que no sepan escribir! ¡Qué me importa si no comprenden lógica, matemáticas o gramática!  Las ideas crean en las personas un rictus asqueroso a gravedad, en cambio los sentimientos verdaderos se ven reflejados en los rostros de sus dueños a través de una juguetona mirada de la más pura inocencia. Si yo pudiera vivir en un mundo donde todos fuésemos como niños, inocentes y libres, probablemente mi mirada se suavizaría y mi piel no estaría generando estas marcas a tan temprana edad. Es una lástima vivir en este mundo lleno de ideas y ambiciones y tan carente de afecto y amor. Pero por ahora no me queda más que esperar y seguir buscando entre los rostros a esas personas que irradian juventud y belleza de sentimientos, mientras los años se van marcando en mi rostro sin vuelta atrás.

Sentimientos

Se me escapó la belleza y ahora no logro recuperarla. De verdad es tan feo vivir así, con el alma seca. No sé qué hacer ni dónde encontrar lo que anhelo, quizá el tiempo dé las respuestas que busco. Quizá el cambio realmente sea necesario, no lo sé. Ahora sólo me queda esperar...

Santa María de Iquique


Salitreras abandonadas,
¿dónde quedaron sus leyendas?
si ya no hay voces ni oídos que las cuenten y escuchen
sólo el silencio
el suave murmullo de las almas solitarias
que no abandonaron su hogar
porque en las tumultuosas calles no hallan consuelo
de las lágrimas que derramaron
por culpa de los malditos ingleses.
Las fichas botadas y repartidas por el suelo
que eran el arroz, el aceite que daba el jefe
la mísera limosna a cambio de pulmones
a cambio de estallidos de sangre encolerizada.
Pero ya no están las bocas hambrientas
que debían alimentar
porque quizá llegó demasiado tarde su momento
quizá las famélicas bocas se secaron esperando,
gritando, llorando...y ahí yace el desierto árido,
seco como los huesos repartidos
que nunca fueron encontrados
e Iquique observa silencioso
el paseo de las almas en pena
que alguna vez pidieron consuelo y recibieron a cambio balas. 


*El 21 de diciembre de 1907, en la Escuela Domingo Santa María,
se produjo la matanza de trabajadores más brutal realizada en Chile,
todo por pedir trabajar en condiciones dignas.
*Poema antiguo.
*Libre interpretación de los hechos.
Katherine Aguilar C.

Pienso

¡Aaaah! las cosas no son lo que parecen:
ciertamente he dicho cosas y he hecho más
atrocidades a veces, otras veces cosas bellas
pero siempre está ahí escondido
el aura de ensueño
de las cosas que creo haber dicho y no dije
y las que dije y no recuerdo.
Vamos ahondando el silencio
y haciendo más propicia la muerte...
Voy a escribir un poema que te traspase el corazón de dicha
y miraré junto a ti los colores del alba hasta que el sueño nos caiga 
como un suave aliento de calma sobre los cuerpos suaves
y seremos tan felices mirando las aves volar por sobre nuestros pasos
y tendremos tiempo de sobra para ajustar nuestra respiración
al ritmo de nuestros corazones
y reír como dos niños por tonterías
y arrastrarnos como dos pequeñas bestias
sin tener que pensar más ni sentir más tristeza
Yo no quiero que tus ojos se oscurezcan 
con la sombra de la duda o la pena
yo no quiero tu voz temblorosa cuando acude el llanto
quiero ver luz en tu nido y gotas de rocío sobre tus pestañas
y que cuando abras los ojos veas el infinito en los míos
y también que juntos somos uno solo
y el mundo deja de existir
con todos sus pesares
cuando nos miramos.




CARTA DEFINITIVA


Queridísima Lotte:

      "No estoy viviendo, sólo estoy matando tiempo", pero por Dios que te extraño, cada célula de mi cuerpo se encarga de recordármelo a diario, a cada minuto y cuando te veo mi corazón explota de emoción; sé que es tonto considerando la situación, pero qué le voy a hacer, si la cabeza no manda, no en mí por lo menos. Entonces hablamos y te trato mal tratando de negar -un psicólogo lo diría así-, pero es que no tengo más opciones, dadas las circunstancias y considerando que no puedo dominarme. Mientras tú sigues tu vida normal, sin recordarme probablemente más que como una anécdota que no contarás a tus nietos, ni a nadie, obvio. Un secreto incómodo. Yo en cambio sigo atado a eso que nunca fue, a una linda historia de errores que se borró de tu memoria mientras se incrustaba en la mía, en mi inconsciente incapaz de borrar lo que proviniera de tu recuerdo. Entonces, por lo menos una vez a la semana, apareces en mis sueños envuelta en tu eterno aire de melancolía y fragilidad; es ahí, en mi mundo onírico perfecto, donde por fin tus ojos se alzan hacia los míos y dices toda la verdad -la verdad que yo quiero que se cumpla, claro-
y escucho las palabras definitivas (que cada uno imagine las suyas). Entonces me pongo a llorar como un bebé y te digo lo que he tenido guardado todo este tiempo, eso que mi blindaje
anti-emociones me impidió decir antes, cuando estábamos a tiempo de hacer del futuro algo perfecto para ambos. Luego despierto y no estás a mi lado, ni siquiera a mil metros a la redonda y si estás cerca físicamente por alguna casualidad, estás a mil años luz de distancia en el pensamiento.
      Recuerdo la primera carta que te escribí: Estaba llena de palabras duras y gritos escritos mientras mis ojos estaban bañados en lágrimas. No podía entender la situación, no podía explicarle a mi mente que todo lo que creí tan cierto alguna vez fuese una mentira ¿Y qué digo pensar? más bien todo lo que sentí y sentimos -sé que era mutuo-. Han pasado meses desde esa carta y desde esa conversación posterior, tantas cosas han pasado entre ambos pero por separado que se ha impuesto entre nosotros un sabio silencio que se supone debe sanar mis heridas o conseguir que olvide que alguna vez nos conocimos. Bueno, te informo que ese silencio de sabio tiene lo mismo que de útil: cero. Mi vida probablemente nunca vuelva a ser la misma después de todo. Claro, esto no lo escribo porque encuentre algún placer en seguir tocando estos temas, es que simplemente no quiero que creas que se acabó para mí, pero es probable que nunca te enteres porque todavía estoy decidiendo si entregarte esta carta o no hacerlo y seguir como si nada, pero necesito expresar de algún modo que todos estos meses no han pasado en vano, porque en ellos he descubierto lo profundo que sentí y lo importante que fuiste y eres. Y ahora lo digo probablemente con más tranquilidad porque las lágrimas se han ido -ahora aparecen apenas por unos minutos al día- y porque he meditado mucho al respecto. Repito: esto no es un intento de convercerte de algo ni nada, estoy simplemente buscando la forma de sacarte de adentro para poder volver a vivir y no seguir matando el tiempo.
     En un momento me sentí muerto, seco. Luego húmedo, bañado en lágrimas; un ente que se movía por inercia, por el dolor. Ahora tengo más claridad mental, pero no así emocional -ahí sigue todo igual de confuso- y me muevo llevado por la intranquilidad. Este soy yo, allá tú con tu nueva vida que espero sea feliz. Yo seguiré tratando de recuperar la mía cuanto tiempo sea necesario, así pasen los años y me toque la vejez con sus manos crueles. Adiós.

Werther

Después de la guerra


Ahí, tendido bajo el arco de la muerte,


se tiende el ancestral esqueleto de un ser humano


  secándose y hundiéndose en el arenal;
lo rodean espinas de un antiguo rosal


que ya no da flores
por estar cubierto del polvo 
                                           de la última guerra.

Oh, los dioses no escucharon sus últimos ruegos 
cuando el mundo estalló en la cólera,
cuando el fuego de la ira de Aquiles
mató la última virtud en el último hombre.
En el día final oyó por primera vez el susurro del aire
y la voz primordial le indicó la senda
pero él, sordo y ciego, siguió su camino infernal
hacia la autodestrucción.

Ahí abandonados están ahora los hijos de Marte
 sufriendo sus heridas rojas de sangre fresca,
llorando  las cicatrices imborrables marcadas en su piel, 
las lacerantes punzadas del puñal
que el padre enterró en la carne virgen del hijo
en favor de una lucha 
                                                  impropia e injustificada.

¿Hubo amor alguna vez?


¿Qué pasó con las palabras?
¿Morirías por ellas? 
¿Te dejarías crucificar por oír una vez más
                                                    una palabra de esperanza?

¡Oh, la sangre corre río abajo!
El mar se mece teñido de muerte:
es el ataúd de la vida que se sacrificó.
Ahora se escucha un grito seco
                                                                            a lo lejos:
son los amigos muertos,
el hijo sacrificado sobre la roca de la última redención.
Si tu Dios te ordena matar, ¿obedecerás?
Si tu espíritu murió hace siglos,  ¿rezarás?
¡Qué importa si hay un infierno después del infierno!
¿El paraíso es para los héroes? 

El viaje se hizo más largo que lo prometido
 queríamos salvar la ciudad 
                             y ella se quemó
                                                                      con nosotros adentro.

Blá II

Qué aburrida la vida convertida en un conjunto de teorías y acotaciones donde los sentimientos no son sino anotaciones al pié de la página de los pensamientos; un ser humano no puede vivir convertido en números y porcentajes si en su interior se encuentra la llama pujante de las pasiones a punto de explotar. Prefiero ahogarme en el océano sin fondo y sin destino de las pasiones que hundirme en el desierto frío y seco de la razón.

Hoy no soy Lobo, ni Siddharta, ni Goldmundo



“ A mí sólo me atrae la contemplación del mundo y de mí mismo, y de todos los seres, con amor, admiración y respeto”.

“El Mundo se le presentaba curioso y enigmático. Aquí azul , allí amarillo, allá verde, el cielo y el río corrían, el bosque y el monte mezclaban su belleza misteriosa y mágica, y allí en medio, Siddharta, que se despertaba, que se ponía en camino hacia sí mismo. A través de los ojos de Siddharta entró, por primera vez todo eso, el amarillo y el azul, el río y el bosque”.
(Hermann Hesse. Siddharta)


Grandes cosas esperan al que no espera nada.
Hoy me entregué a ese estado de conciencia en que no sientes ni piensas: es simplemente estar suspendido en el aire igual que una pluma dejándose llevar por el viento. Hoy no quiero ser inteligente, ni políticamente correcta, ni opinar coherentemente, ni aparentar ser cuerda por un instante para quedar bien con el mundo. Hoy me moví igual que un barco de papel por la superficie del agua, esperando deshacerse en algún segundo penetrado y traspasado por la humedad del líquido, sin exigirle nada y sin tener que responderle por nada. Hoy simplemente fui la pluma, el barquito frágil, el ave suspendida en el cielo cerca de la alta montaña  y cerca del río que se desmorona poco a poco en su cauce de eterno flujo. Sin preguntas, sin respuestas; sólo el eterno movimiento de la respiración del mundo ante el mundo.

Blá

Me molesta muchísimo que al hablar conmigo las personas no me miren a los ojos. Creo no ser la única que se da cuenta del poder que puede generar ese pequeño gesto: una mirada puede representar mil cosas que las palabras no puedan expresar bien, por ejemplo un "me apesta tu presencia y preferiría no verte nunca más", o un "me gusta que estés cerca, pero me da vergüenza acercarme a ti".




Mejor quedarse con el bonito de Mario Benedetti y no pensar más.


Ese gran simulacro



"...el olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las
remembranzas
y hay que tirar rencores por la
borda
en el fondo el olvido es un gran
simulacro
nadie sabe ni puede / aunque
quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de
fantasmas
esos romeros que peregrinan por
el olvido
como si fuese el camino de
Santiago..."

Nobel de Literatura

A propósito de una conversación de hoy me puse a pensar en cuáles escritores que se cuentan entre los más grandes de la literatura mundial no recibieron Nobel de Literatura. He aquí una lista de los que encontré en esta página (el link ya no existe). 


Marcel Proust, autor de  En busca del tiempo perdido, obra que he estado buscando por años sin conseguirla, así que cuenta entre mis lecturas pendientes, pero según tengo entendido es una de las más grandes de la historia. Otro es James Joyce, autor de Ulises, una obra fundamental y de lectura obligatoria para quien se precie de culto y lector de cosas que valgan la pena (leer a Isabel Allende es entretenido, señores, pero no construye cultura), una obra que, según el mismo autor comentó alguna vez, está llena de enigmas puestos ahí con el propósito claro de mantener a los desagradables críticos y opinólogos de literatura entretenidos durante siglos. Este libro cuenta en mi lista de lecturas en desarrollo, y debo admitir que no ha sido un juego de niños, es de lectura compleja y lenta, pero bastante interesante.


Le sigue el autor de Ana Karenina y La Guerra y la Paz, entre otros, el señor Lev o León Tolstoi, brillante inspirador de personajes como Gandhi y Martin Luther King a través de sus obras gracias a que reflejaban su profundo amor hacia la paz, libros que leí hace años, así que pronto los retomaré. Luego Franz Kafka (Dios), Emile Zolá de quien tuve que leer una que otra cosa en la universidad, en teoría literaria, pero que no recuerdo con cariño, así que no podría comentar más. Vladimir Nabokov (la inolvidable Lolita), W. H. Auden (de quien, si no recuerdo mal, cité poemas alguna vez en este blog), Julio Cortázar (Dios II), Jorge Luis Borges (Dios III) y Juan Rulfo. Quizá olvidé algunos (bastantes, como Simone de Beauvoir, Bertold Brecht, Graham Greene, etc.
         
En finsi la lista de nombres es larga, imagínese usted leer las obras de cada uno de estos autores, me canso de sólo pensarlo, pero no por eso dejaré de leer. Y como leí por ahí una frase, decía más o menos que la vida es tan corta y hay tanto por leer que es mejor empezar por los buenos libros, já. Chao.




PD: Está tan mal redactado esto, pero me da tanta flojera corregirlo. 

Hey, Oh, Let`s Go! To The Hell


 Goya, Saturno devorando a sus hijos.


"Oh, seres más desafortunados que cualesquiera otros miserables." La divina Comedia


 "The kids are losing their minds" Blitzreig Bop

El otro día estuve en la fiesta más turbia de la vida. Huevón, qué manera de beber y volar como una puta callejera: reconozco que me acuerdo con suerte de la mitad de las cosas que hice y que de repente abrí los ojos y estaba en un rincón agarrándome en mala con alguien. Hoy me preguntaba un amigo qué musica había en la "casa" esa y recién ahí me di cuenta que ¡shit! pasé la mitad de la noche moviéndome como un puto zombie; por suerte me comporté como una señorita borracha, pero educada y no vomité ni cosas por el estilo: eso lo dejo para los días en que mi imaginación me regala imágenes sexuales nefastas y repulsivas donde veo ese cuerpo siendo manoseado por otra persona. En fin, fue probablemente una de mis fiestas más dignas para ganar mi pasaje y estadía gratis en el Infierno de Dante y sí, debo admitir, ¡ME ENCANTA! Así que desde aquí, mi dulce y mullido asiento de escritorio donde alguna vez posó su trasero la persona que me convirtió en una digna representante de la miseria humana, envío mis más endemoniados, y carcomidos por el hambre de cariño, saludos.




PD 1: Pensándolo bien, y escuchando a mi vecina gritarle a su perro "te voy a matar" porque le sacó la ropa del colgador, mi miseria aún no es TAN grande: Nunca le gritaría a un perro, primero porque no entendería lo que le dijera y segundo porque son seres mucho más queribles y puros que la mayoría de los seres humanos que conozco. Qué basura los seres humanos. 


PD 2: Me quedé pensando en cuál de los Infiernos de Dante me darían un lugarcito, el problema es que mis atroces pecados encajan en casi todos, o sea, ¿me tendrían que separar en pedacitos y cada una de mis partes enviarlas a un infierno distinto? Si así fuera, ¿cada una de esas partes sufrirían los pesares a los que fueran destinado? Hasta ahora y contabilizando mis pecaditos, encajo en el segundo círculo, el de los lujuriosos (¡oh, sí!); en el tercero, de los glotones (¡oh, sí! mi panza lo delata); en el sexto, el de los herejes (mmmhh, ¡me aburro!); en el séptimo (qué aburrido explicar los tres); y en el noveno, de los traidores (donde le haría lugar a ALGUNOS, particularmente en La Ptolomea).


PD 3: Ya me aburrí.


PD 4: Chao :P