jueves, 9 de febrero de 2012
Grito inhumano
Hoy tengo ganas de quebrarle la cabeza al mundo y lanzarla al infinito, flotando sobre su propia puta órbita elíptica. Después, al cuerpo descabezado le sacaría los miembros uno por uno mientras su sangrecita infantil escurre por sus heridas. Luego, suavemente sacaría unas tijeras y le abriría huecos al mundo, y dentro de esos huecos echaría a toda la puta humanidad deshumanizada, como la mía, uno por uno a todos los malévolos sin corazón que me tienen hasta las pelotas que no tengo con su mierda. Después taparía los agujeros con sal y tierra y lo dejaría reposar para que cicatrizaran a ver si es que la humanidad resucita igual que el disque Dios, a ver si es tan verdad el cuentecito ese, el pequeño mito que irguieron para sentirse menos miserables y solos, porque sí, estamos todos solos, cualquier día hasta la vida te abandona y ahí queda tu cuerpo húmedo pudriéndose, y luego se seca y se hace arena. Ahí es cuando quiero mirar a la humanidad enorgulleciéndose de sí misma: cuando se la coman los gusanos y la conviertan en arena.
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