martes, 22 de enero de 2013

Blá

Cuando sea millonaria y famosa voy a tener miles de amantes y voy a romper corazones la misma cantidad de veces que han roto el mío ahora que soy pobre y anónima. Y me reiré tan, tan fuerte y con tanta gravedad que algún fanático loco me pondrá un balazo en las sienes igual como mataron al pobre Lennon por decir y pensar las cosas como son. Porque el mundo es una mierda y las personas también. Porque mi lugar favorito en el mundo está siendo dinamitado para poner una gran hidroeléctrica que enriquecerá a cinco personas y eliminará el lugar más bello y puro del planeta. Lo destruyen todo. Lo aplastan todo con su egoísmo. Pero soy yo la maldita, ¿verdad?, mi existencia es la trágica, mi existencia es el error. No la de aquellos que gastan su tiempo en destruir en segundos algo que a la Tierra le llevó millones de años construir. Porque la Tierra sin nosotros seguiría su curso de belleza y pureza. Porque su salvajismo es el único estado natural de belleza al que podemos acceder y nos aterroriza. Porque cuando pisas una cumbre de cincomil metros de altura tu metro y medio de estatura es igual a una grano de arena en el mar. Porque cuando te pierdes en el océano tus riquezas no te servirán para conseguir agua bebestible. Porque cuando estás desnudo frente a otros desnudos somos todos la misma materia frágil y sensible que nos dio a luz alguna vez. Somos todos un gran alma desnuda, aterrorizada de nuestra fragilidad. Somos pequeñas partículas invisibles en un universo de monstruos azules atemorizantes y nos escondemos en nuestros castillos de naipes que tan cuidadosamente hemos construido. Sociedades, religiones, instituciones: todos coruptos y todos con el mismo fin de protegernos de nosotros mismos. De nuestro miedo de enfrentarnos a nuestros demonios internos. Porque somos insignificantes y tan frágiles como un segundo.

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